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COMO REALIZAR EL CAMBIO DE ARMARIO PASO A PASO

El buen tiempo ha llegado por fin y, con él, el momento de realizar el temido cambio de armario para poner a la vista nuestra ropa más ligera y ocultar los abrigos y jerséis durante unos meses. La sabiduría popular nos enseña que esta tarea no deberíamos realizarla hasta el cuarenta de mayo, sin embargo pocos nos resistimos a esperar hasta esa fecha. Unos preferimos hacerlo de golpe, tomándonos una tarde (o un día completo) para poner todo en orden, mientras otros prefieren hacerlo de forma progresiva según van subiendo las temperaturas. Sea cual sea tu sistema seguro que estos consejos te serán muy útiles a la hora de realizar esta tarea.

El primer paso, antes de guardar la ropa, es importante lavarla o llevarla al tinte si es necesario, como en el caso de trajes o prendas delicadas. Es primordial para que tus prendas lleguen en buen estado al siguiente año. Además, puedes aprovechar la ocasión para revisar todas las prendas y retirar aquellas que no te sienten bien, no te gusten o no te hayas puesto en los últimos dos años. También es un momento ideal para repasar botones, cremalleras y costuras, y limpiar a fondo el calzado. Hay que tener en cuenta que los aceites corporales atraen a las polillas y provocan un olor persistente si no se elimina de las prendas antes de almacenar la ropa. Es recomendable retirar las bolsas de plástico ya que retienen la humedad y fomentan la aparición de moho. En su lugar puedes utilizar bolsas de algodón o reciclar la ropa de cama vieja para envolver las prendas.

Una vez realizada la puesta a punto de las prendas pasamos a realizar el proceso de embalaje. Para ello se pueden utilizar cajas, bolsas de cierre hermético o fundas para lo que podamos guardar colgado. Las cajas protegerán la ropa del polvo y las polillas, que son los que más daño hacen a los tejidos. Es recomendable evitar almacenar la ropa en cajas de cartón, ya que el pegamento puede atraer bichos. Los contenedores de plástico con tapa son seguros y no atraen insectos ni dañan las fibras. Un buen remedio antipolillas es introducir en ellas un saquito de lavanda, clavos de olor o cedro, que actúan como repelentes y al mismo tiempo perfuman las prendas. La naftalina es un clásico contra las polillas pero hay que ser cuidadoso para protegerlas bien en bolsas o papel para evitar el contacto con las prendas ya que podrían dañarlas.

Las prendas de piel, al ser mucho más delicadas, se deben guardar en fundas de tela que permitan respirar a la piel evitando que se estropee.  Este tipo de fundas son también aconsejables para trajes y vestidos, para protegerlas y no tener que doblarlas. En cuanto al calzado, es aconsejable introducir cada modelo en una caja o bolsa individual. El resto de la ropa se debe doblar correctamente y guardarla en cajas o bolsas herméticas, para aprovechar al máximo el espacio. Si este cambio lo sueles realizar de forma progresiva es recomendable colocar una etiqueta en la parte exterior de las cajas para poder identificar con facilidad el contenido de cada una de ellas.

En cuanto al almacenaje de estas prendas, si no dispones de un trastero o armario específico para ello, existen varias opciones. Las cajas plásticas con ruedas son muy prácticas para ocultarlas bajo la cama. Otra opción es utilizar el almacenaje abatible bajo la cama, como el que vemos en la fotografía superior.  En el caso de que tengas que almacenarlo en el armario que usas para tu ropa de temporada, la mejor opción sin duda es utilizar la parte más alta y menos accesible para ellos.

Si estás pensando en hacer otro tipo de ‘cambio de armario’ y adquirir uno nuevo para tu dormitorio, puedes ver nuestro catálogo CRETA BASIC dónde puedes ver muchísimas opciones para diseñarlo.

Si tu reto es configurarlo para no tener que almacenar la ropa de temporada dos veces al año y tener a la vista todas tus prendas puedes ser aconsejado por los profesionales de nuestros puntos de venta para conseguir la composición que más se adapte a ti y a tus necesidades.

COMO APLICAR EL FENG SHUI EN TU COMEDOR

Con anterioridad hemos visto cómo seguir las leyes del Feng Shui para decorar nuestra casa, como en la zona de estudio o a la hora de ubicar el cabecero en el dormitorio. Hoy le toca el turno a una de las zonas principales de nuestro hogar: el comedor.

Para armonizar la energía del lugar lo primordial es mantener la limpieza necesaria para tratar con alimentos y al mismo tiempo promover una atmósfera de relajación para lograr una buena digestión y convivir en un ambiente acogedor.

Los colores del comedor deberían ser brillantes y animosos para despertar el apetito. Es preferible evitar los colores apagados porque generan justo lo contrario. En general se recomiendan los tonos pastel, como el color crema, beige o blanco para las paredes, que permiten tener una mayor variedad de posibilidades a la hora de decorar. El objetivo es crear lugares amplios y luminosos visualmente que permitan generar un ambiente que invite a la conversación y al disfrute de la comida.

En general, es recomendable decorar los comedores con elementos que representen las energías de Tierra y de Metal, donde prevalezcan los colores amarillo, naranjo, rosado, beige o café, como también blanco, gris, dorado o plateado en elementos como mantelería y accesorios. Los adornos de cerámica o de metal en fuentes, candelabros y vajilla serían un plus. La decoración con la energía de Tierra, invita a generar ambientes donde se privilegia la calidez y sobretodo la nutrición.

El Feng Shui también hace referencia a la forma de la mesa. Una mesa cuadrada fomenta un ambiente más dinámico mientras que una mesa rectangular crea una atmósfera más relajada, ideal para reuniones sociales en las que se alarga la sobremesa.  Con las mesas extensibles de nuestro catálogo Cúbika Bold puedes disfrutar de ambas opciones según la ocasión. Por otro lado se recomienda que las sillas sean sólidas y cómodas, de respaldo alto para tener un buen apoyo.

Otro punto importante es tener una buena iluminación sobre el comedor, con luces cálidas que iluminen bien la mesa para resaltar los alimentos y sobre todo para generar un ambiente más acogedor. La utilización de velas nos brinda un toque más romántico a la hora de una cena en pareja. Las velas producen una luz suave que hace la cena más íntima y relajante. También se pueden utilizar luces indirectas, como una lámpara enfocada hacia el techo. Se recomienda tener luces que se puedan graduar para tener distintos efectos de acuerdo a la situación o escenario que se quiera lograr.

En cuanto a la decoración, la utilización de un espejo en la pared que refleje la mesa fomenta la energía saludable en el lugar, ya que al reflejarse aumenta la cantidad de alimentos sobre la mesa. Ésta es una condición muy favorable según la filosofía china ya que para ellos el comedor es un centro de riqueza donde una mesa repleta de alimentos simboliza abundancia para el hogar.

SU PRIMERA HABITACIÓN

A la hora de planificar la decoración de un dormitorio infantil lo ideal es pensar en soluciones versátiles, que se apoyen en un mobiliario transformable, que pueda adaptarse al crecimiento del niño y sus necesidades a cada edad.

La distribución del mobiliario marcará el uso y el aprovechamiento del espacio. La ubicación del armario y cómo colocar las camas es una decisión importante de cara a conseguir un dormitorio funcional que pueda ser disfrutado por nuestros hijos.

Hay tres momentos claves en el desarrollo del niño que debemos tener en cuenta desde el primer momento: bebé, comienzo del colegio y comienzo de la escuela primaria. En cada una de ellas las actividades y el espacio de almacenamiento serán ligeramente diferentes.

Por ejemplo, cuando son recién nacidos, el espacio se distribuye y se amuebla con el objetivo de poder atender al bebé con comodidad para los padres.  El entorno estimula al bebé de forma visual y auditiva. Hasta los 3 años estás necesidades seguirán siendo muy similares y por lo tanto el mobiliario no requerirá grandes adaptaciones. Sin embargo, al comenzar el colegio y la primaria entra en juego la mesa para hacer los deberes y muebles para almacenar el material escolar, como estanterías y cajoneras.

Por este motivo, plantear un diseño a largo plazo te ayudará a rentabilizar la inversión inicial y hacer que para el niño estos cambios sean más suaves.

En cuanto a la ubicación del armario hay que procurar que no obstaculice la distribución del resto de elementos del dormitorio. Por ejemplo, instalándolo en un pasillo a la entrada del cuarto, al fondo o formando parte de una composición multiusos como las que puedes encontrar en nuestro catálogo UP18. Este tipo de composiciones son especialmente útiles si la habitación es pequeña, ya que los muebles sueltos generan demasiado espacio residual.

Si se coloca la cama centrada en el espacio y perpendicular a la pared anulará por completo el espíritu multiusos que debe tener un dormitorio infantil. La mejor alternativa es colocar la cama adosada a la pared por uno de sus laterales. En el caso de que la habitación sea compartida, lo mejor para evitar conflictos es contar con otro espacio independiente como cuarto de estudio o juegos, dejando el dormitorio para dormir y vestirse.

Si no es posible, las camas pueden servir como elemento para marcar los territorios, cada uno a un nivel o en un extremo diferente de la habitación. Si el espacio es redujo colocar las dos camas en nivel elevado hace que se  puede aprovechar el espacio inferior como almacenaje o bien como zona de juegos o estudio.

Sin duda es necesario pensar a largo plazo a la hora de diseñar su primera habitación. En el catálogo UP18 puedes encontrar esta y muchas otras soluciones para tu espacio.

¿NIDO O COMPACTA?

Hoy vamos a mostraros las diferencias entre cama nido y compacta, para que podáis elegir la opción que os conviene más a la hora de diseñar el dormitorio de vuestros hijos.

Las camas nido son aquellas que tienen debajo otra cama o cajones, manteniendo la altura tradicional, entre 50-55 cm aproximadamente, incluyendo el colchón.

Por su parte las camas compactas son una evolución natural de las camas nido. Bajo la cama tradicionalmente se combinan una hilera de cajones y una segunda cama. De esta forma la altura de la cama llega hasta los 80 cm aproximadamente. En nuestro catálogo UP18  las opciones de combinación de este tipo de cama son prácticamente infinitas: dos hileras de cajones, la  segunda cama en el módulo inferior o el intermedio, cajones móviles, etc.

En primer lugar, para poder elegir cuál de los dos tipos de cama puede ser más interesante para ti, tienes que pensar en el uso ‘real’ que vas a hacer de la segunda cama.

La principal ventaja de una cama nido es que, aunque tenga aprovechado el espacio inferior, bien sea con otra cama o cajones, sigue manteniendo la altura estándar de las camas tradicionales. Dado su escaso peso visual se convierte en la mejor opción para dormitorios de espacio reducido.

Por supuesto, la única desventaja que tiene este tipo de camas es que tienes que elegir entre una cama adicional o espacio de almacenaje. Si la cama va a ser utilizada sólo esporádicamente es posible que en tu día a día eches de menos más espacio para guardar cosas.

Las camas compactas nacieron para resolver ese problema y son hoy en día uno de los muebles preferidos por nuestros clientes.  Sin embargo hay que tener en cuenta que, al tener más altura que una cama tradicional o nido, ocupa mucho más espacio y visualmente es más pesada. Por este motivo este tipo de cama se aconseja para habitaciones de tamaño mediano grande.

Ten en cuenta que el color que elijas para los muebles, como ya hemos repetido en otras ocasiones, acentúa o suaviza ese peso visual. Por lo tanto, si quieres incorporar una cama compacta a una habitación de dimensiones reducidas  opta siempre por colores lo más claros posibles.

El acceso a estas camas puede ser algo complicado para niños muy pequeños. Incluso algunos padres consideran que pueden ser peligrosas por la altura. Para estos casos, mientras el niño se adapta a su nueva cama y va creciendo se recomiendan barras quitamiedos que existen en varios formatos y van a juego con el modelo de cama que elijas.

CÓMO ELEGIR LA ALFOMBRA PERFECTA PARA CADA ESTANCIA

Nos encantan las alfombras porque aportan calidez y confort a cualquier espacio. Son una solución ideal para amortiguar el sonido, aislar térmicamente el ambiente y complementar la decoración. Además, ayudan a delimitar visualmente diferentes ambientes dentro de una misma estancia.

Una alfombra muy grande puede hacer que un espacio parezca más pequeño. Sin embargo, si es demasiado pequeña, resultará extraña si no guarda las proporciones con el espacio y el mobiliario.

El primer paso antes de elegir una alfombra es medir la estancia, teniendo en cuenta el espacio que ocupan las puertas cuando están abiertas. Ten en cuenta que si la alfombra es demasiado gruesa ésta podría afectar a la apertura de la puerta. Ante la duda, desde Houzz recomiendan utilizar cinta de carrocero para marcar el espacio que debería ocupar la alfombra. Aléjate un poco y fíjate si guarda las proporciones que deseas.

La disposición del mobiliario en el salón, sobre todo de los asientos, definirá cómo debe ser la alfombra. Si el sofá y las butacas están colocados contra una pared, es buena idea poner las patas delanteras de los asientos encima de la alfombra. En cambio, si la composición de asientos se encuentra en el centro de la sala, conviene elegir un modelo más grande para que todos los elementos estén encima de la alfombra.

Si no encuentras la medida exacta de la alfombra que estás buscando, es preferible que elijas una pieza de mayores dimensiones que al contrario.

En la zona de comedor, las alfombras se utilizan sobre todo para delimitar el ambiente, además de amortiguar el sonido y decorar. Así, la alfombra para el comedor debe ser lo suficientemente grande como para cubrir la totalidad de la mesa y las sillas cuando están retiradas. Calcula la medida de la mesa y suma unos 60-70 centímetros por cada lado. Por ejemplo: a una mesa de 200×80 centímetros le correspondería una alfombra de 320×200. De este modo, las sillas estarán siempre sobre la alfombra.

Para el dormitorio es buena idea escoger alfombras largas y estrechas para colocar a ambos lados de la cama. Procura que el largo de la alfombra para tu dormitorio sea similar al de la cama. Con el cabecero apoyado en una pared se puede colocar una alfombra que ocupe dos tercios de la superficie de la cama. Deja que las mesillas queden directamente sobre el suelo, sin apoyar sobre la alfombra. Para quien tenga un pie de cama tipo banqueta, la alfombra debería tener el mismo ancho de la cama.

En cuanto a la forma, si el espacio es alargado, lo ideal sería elegir una forma rectangular. Para un espacio cuadrado, elige una alfombra también cuadrada. De este modo conseguirás mantener las proporciones de la estancia correctamente, aportando mayor equilibrio visual. Reserva las alfombras redondas para aportar originalidad a un ambiente. Si te has confundido con la medida o bien tienes que adaptar una alfombra a una nueva ubicación, puedes comprar una alfombra del tamaño correcto de fibras naturales como base y colocar la más pequeña encima.

Otro punto muy importante a tener en cuenta sería el material. Las de lana, muy confortables, suaves al tacto y resistentes, son fáciles de limpiar y resultan ideales para ambientes de alto tránsito como el salón.

Una opción mucho más económica son las de fibras naturales, que son perfectas para espacios en los que busques un estilo natural. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no soportan bien las manchas. Las de algodón por su parte son prácticas, económicas y funcionales. Son la mejor opción para ambientes informales como el dormitorio infantil o el vestidor. Como pesan muy poco se recomienda colocar debajo una base antideslizante para evitar accidentes.

Las alfombras de materiales sintéticos son muy resistentes y fáciles de mantener y limpiar utilizando únicamente una fregona humedecida. Puedes utilizar las alfombras de vinilo, polietileno o PVC en cualquier ambiente, incluso en espacios exteriores, ya que no se estropean con el sol o la lluvia.

Fuente: Houzz

LA REGLA DEL TRES

Hoy vamos a hablar de una tendencia muy sencilla y efectiva a la hora de crear composiciones decorativas en nuestro hogar. Bien sea un aparador, una mesa auxiliar o una estantería no todos tenemos el gusto y la facilidad para colocar objetos en ellos que tienen los decoradores profesionales.

En cuanto tenemos un mueble nuevo en casa empezamos colocando un objeto que tenemos a mano, luego otro, y otro más… porque no nos acaba de convencer la composición, y muchas veces acabamos sobrecargándolo.

Si utilizamos la regla del tres podemos darle vida a cualquiera de estos muebles en cuestión de minutos. Originariamente consiste en crear composiciones utilizando 3 objetos, sin embargo el número de objetos no es tan relevante. Pueden ser 5, 7, 9… lo importante  es que sea un número impar.

La base de esta teoría es que las composiciones en número par son más estáticas y pasan más desapercibidas. Por el contrario, las composiciones realizadas con un número de objetos impar son más dinámicas y el ojo está obligado a moverse más, captando así más atención.

Si, además, jugamos con que los objetos impares sean de diferentes alturas, potenciamos aún más este efecto.

No sólo se aplica a los objetos que colocamos en superficies, también puede utilizarse para otros elementos decorativos como cojines, cuadros o fotografías en las paredes, macetas, etc. Apuesta por los números impares y verás la diferencia.

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