CONSEJOS PARA FAVORECER EL DESCANSO EN LOS NIÑOS

Cada niño es diferente: unos duermen a pierna suelta desde bebés mientras que a otros les cuesta mucho más conciliar el sueño. Hoy vamos a repasar una serie de recomendaciones para que nuestros hijos disfruten de un sueño reparador y prolongado y, por consiguiente, nosotros también.

El primer punto clave es la temperatura de su dormitorio. Especialmente en invierno, tenemos tendencia a subir la calefacción y abrigar a los niños al máximo. Esta medida puede resultar contraproducente cuando llega la noche porque una temperatura demasiado alta hace que las mucosas, muy sensibles en los más pequeños, se hinchen. El resultado es que respiran aire viciado y caliente y a pesar de dormir no descansan como deberían.

La temperatura aconsejable para la habitación de los niños está entre 16 y 18 grados.  Por lo tanto, antes de acostarlos baja la calefacción y abre un par de minutos las ventanas. De esta forma el aire seco de la calefacción con algo de aire fresco del exterior.

La humedad es otro factor a tener en cuenta. Lo recomendable es que la humedad de la habitación esté entre 50 y 60%. En el mercado existen aparatos que miden esta humedad en el ambiente. Humidificadores, paños húmedos o plantas también evitan que el aire se reseque en exceso.

Otra buena idea es atenuar la iluminación del cuarto infantil o estancia dónde se encuentre el niño aproximadamente una hora antes de acostarse. Se puede hacer con guirnaldas de luz, por ejemplo, o con lámparas auxiliares que permitan una regulación de intensidad. Esta medida favorecerá que el niño concilie el sueño.

Mejor a oscuras que con una luz encendida. Olvídate de acostumbrarle a dormir con la luz encendida. Puede que te resulte cómodo, pero la producción de melatonina, necesaria para un sueño reparador y tranquilo, se ve afectada por la luz. Ya sabes, mejor a oscuras. Si insiste en que necesita al menos un poco de luz, déjale una pequeña lamparita nocturna de esas transportables y que apenas iluminan.

Una rutina que les vaya preparando para la hora de irse a la cama también es una buena idea. A menudo es algo a lo que no prestamos atención porque estamos cansados, pero puede que la solución esté en la lectura de un par de páginas de un cuento, una pequeña historia que te inventes para la hora de acostarse, o quizá, en abrazar juntos a su peluche preferido. En todo caso la clave está en seguir siempre un patrón para que todos os sintáis mucho más cómodos.

Fuente: Houzz

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